Son grandes los recuerdos que atesoro de papi
Benjamín. Un ser entrañable, amoroso, muy tierno, a pesar de la cara que hacía de molesto,
buen hombre, digno de la pluma de Gabriel García Márquez. De
pequeña lo pensé y hoy creo lo mismo. El debió estar ahí, junto a José
Arcadio Buendía, Aureliano, Remedios, Úrsula... Su personalidad fuerte, llena
de singulares matices, bien podía combinar con estos personajes.